Los agricultores temen que los estragos de la sequía se extiendan a 2018

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El impacto de la falta de lluvias se multiplica en el campo. Las organizaciones agrarias y las cooperativas advierten de que si no cambia el clima, sus consecuencias se extenderán a las producciones de 2018.

26-10-2017  

El impacto de la sequía se agrava en el campo -en sectores como el olivar, viñedo o ganadería-. Si no llueve en las próximas semanas, el clima actual podría marcar las campañas de 2018, según han declarado a Efeagro fuentes de las organizaciones agrarias Asaja, COAG, UPA y de Cooperativas Agro-Alimentarias.


Tras las pérdidas veraniegas, el sector vive una época del año importante, marcada por el miedo a sembrar cereal, por ejemplo, o a que las limitaciones de riegos se agudicen, sin perspectivas de que llueva en los próximos días.

“La sequía meteorológica ya es hidrológica; (su efecto) día a día se multiplica, hay mucha preocupación y llegan meses clave”, según el técnico de seguros agrarios de Cooperativas Agro-alimentarias, Jesús Gustrán.

Si no cambia el tiempo, según fuentes de Asaja, habrá alteraciones en la siembra de cereal y “movimientos” hacia otros cultivos por clima y a los bajos precios pero el productor “tampoco tiene muchas alternativas”; según la organización agraria el barbecho podría aumentar del 30 % al 50 %.

El presidente de COAG-Murcia, Miguel Padilla, ha apuntado que las últimas lluvias “no han solucionado nada”, salvo el alivio de zonas puntuales -en Extremadura o Andalucía-: “Hace años que los niveles de los pantanos no estaban tan bajos”.


Preocupación p0r el abastecimiento de alimentos

El secretario general de UPA, Lorenzo Ramos, ha alertado de que la prolongación de la sequía puede generar un problema de “abastecimiento de alimentos”, que ha comparado al año pasado, cuando las heladas mermaron la oferta de hortalizas en los mercados.

Otra amenaza es el incremento de las restricciones al riego, para garantizar el suministro humano, tal y como ha señalado la ministra de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente, Isabel García Tejerina.

Entre las producciones afectadas por la sequía y el calor, figuran el maíz -con bajada de los rendimientos-, la mermada cosecha olivarera, el viñedo o la ganadería, por la falta de pasto y la necesidad de usar camiones cisterna para que beban los animales.

En el olivar, el agua que ha caído “llega tarde”, los aforos ya hablan de una reducción de cosecha, mientras que en cereal se atrasa la siembra, porque el agricultor “no se arriesga”, según Asaja.

Padilla ha detallado que si a la sequía se unen las altas temperaturas aumenta la sequedad del terreno y la evaporación de agua, lo que “complica la situación”.


Desorden en la ganadería

En ganadería, según COAG, el productor afronta un incremento de gastos por la falta de alimento y además, se está produciendo “cierto desorden” en la cría.

El secretario general de UPA ha afirmado que los agricultores y ganaderos “lo están pasando mal, sin ver una respuesta de las administraciones”.

También ha abogado por pensar, a largo plazo, en una “conexión o interconexión de cuencas hidrográficas para garantizar el traspaso de agua del sur al norte y de norte a sur: el problema se podría haber arreglado con el dinero que ha costado rescatar” las autopistas”, según Ramos.

Fuente: efe agro