A esto hay que añadirle la subida de la electricidad, como consecuencia de una crisis energética que está generando mucho desconcierto. Además, con el gasóleo agrícola ocurre lo mismo, porque repostar combustible supone un gran esfuerzo económico.
La suma de todo ello repercute en los costes de producción de agricultores y ganaderos, los cuales afirman que los precios de origen no varían desde hace más de 20 años.
Por consiguiente, se solicitan medidas urgentes, tanto fiscales como financieras. El Gobierno, consciente de la situación, abordará el problema en consejo de ministros y trasladará su malestar a la Comisión Europea. Estas subidas son, en una palabra, inasumibles.